·
Un 76% que ha
elegido sí porque a los padres les da felicidad el ver como los hijos valoran
la labor del trabajo y desvelo de los padres con ellos, consideran muy bien
empleado el esfuerzo y el cariño dedicado a sus hijos, se sienten recompensados
en su labor. Los hijos disfrutan viendo la
cara de sorpresa que produce su regalo en los padres.
·
Un 24 % ha elegido
que no porque cada vez es más a menudo ver familias monoparentales, o si los
padres están separados y no viven con uno de ellos, o han perdido a algún
progenitor, el hijo sufre, se siente marginados, distinto de los demás por lo que le puede producir complejos y se ve
más patente su soledad y tristeza ya que para los niños sus dos progenitores
son necesarios.

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