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sábado, 22 de abril de 2017



Cada vez son más los padres que acuden a las consultas de Psicología en busca de una solución para el comportamiento desobediente de sus hijos. Sin embargo, en algunos casos no se trata de una desobediencia común sino que en la base de esa conducta se esconde un problema mayor: el trastorno oposicionista desafiante. Se trata de una alteración infantil muy frecuente, según datos de la Sociedad de Pediatría, en España afecta al 15% de los niños.
En realidad, es muy común encontrar conductas desafiantes a lo largo del desarrollo de cualquier niño. No obstante, en ocasiones este comportamiento persiste durante más tiempo del habitual o se acentúa demasiado, hasta convertirse en un trastorno oposicionista desafiante. Este problema se puede manifestar de diferentes maneras, desde una pasividad extrema hasta la hostilidad, las verbalizaciones negativas o la agresividad.
Lo peor es que el trastorno oposicionista desafiante suele seguir un curso bastante estable a través del desarrollo infantil, y también entraña un mayor riesgo de que aparezcan problemas sociales y/o académicos. La buena noticia es que existen diferentes tipos de terapias efectivas para abordar este problema.
 
Las causas del trastorno oposicionista desafiante.
Se ha podido apreciar que algunos factores, como una educación coercitiva o violenta, la inmadurez o la falta de experiencia en la crianza de un hijo, pueden estimular las conductas desafiantes. Asimismo, la inexistencia de lazos afectivos, el abandono durante los primeros años de vida, los conflictos maritales y la depresión materna. También influyen los factores genéticos.
Por otra parte, las últimas investigaciones neurológicas aseguran que en el trastorno oposicionista desafiante existe un déficit en los niveles serotoninérgico y noradrenérgico del cerebro. Esta deficiencia afecta la respuesta psicológica y emocional de los niños ante los estímulos hostiles del medio y se traduce en una dificultad para regular las conductas agresivas y violentas.
Los síntomas del trastorno oposicionista desafiante.
El niño con trastorno oposicionista desafiante presenta:
  • Rabietas y/o discusiones frecuentes con los adultos.
  • Terquedad persistente, sobre todo cuando se ha propuesto hacer algo que está prohibido.
  • Mala tolerancia a las órdenes, es común que se nieguen abiertamente a cumplirlas y que desafíen a los adultos.
  • Respuestas coléricas, resentidas y rencorosas ante cualquier circunstancia.
  • Actitud desafiante y deliberada, que molesta a los demás y que no tiene una causa aparente o está causada por motivos insignificantes.
  • Conducta negativa, se niega a negociar y comprometerse con los adultos o sus coetáneos.
  • Deterioro significativo en los resultados académicos y en las relaciones sociales.
Se debe aclarar que no es usual que aparezcan todos estos síntomas a la vez pero a medida que el trastorno se instaura, van apareciendo nuevas manifestaciones, siempre más complejas y severas. De hecho, es frecuente que en muchos niños se desarrolle incluso una comorbilidad con otras alteraciones psicológicas, como el TDAH, cuyos síntomas aparecen de forma secundaria a las conductas hostiles.
 

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