El rincón de pensar es una técnica muy utilizada por padres y profesionales educativos para que los niños aprendan a pensar en el comportamiento que han hecho y que se encuentren soluciones. Pero si se utiliza esta técnica de forma equivocada puede crear problemas en los pequeños. Es importante que los niños se sientan comprendidos y respetados todo el tiempo mientras se usa esta técnica. Aunque en ocasiones la técnica no es suficiente y es necesario aplicar otras alternativas al rincón de pensar.
Aplicar el rincón de pensar como una técnica mejorada
Si preguntas tanto
a profesionales como a padres cómo suelen utilizar esta técnica, es probable
que te encuentres con una gran variedad de respuestas y que muchos de ellos,
utilicen esta estrategia que debe ser positiva como un castigo (que es
negativo). Esta estrategia para que sea eficaz debe ser suave y sobre todo,
empática con el niño pequeño. Para conseguirlo hay que seguir los siguientes
pasos:
- Da una advertencia. Una sola advertencia es
necesario para que los niños sepan qué viene después. No debe ser algo
repetitivo. Si el niño no coopera, dar una segunda advertencia y si no
coopera, aplicar el tiempo para pensar.
- Anuncia el tiempo de espera. Si el niño no parece
colaborar, dile brevemente lo que ha hecho mal antes del tiempo de espera.
Es necesario que le expliques por qué hay que pensar y que le ayudes a
hacerlo. Debe sentirse comprendido, recuerda que detrás de un mal
comportamiento siempre hay una emoción difícil de expresar.
- Sentado. El tiempo de espera es mejor
hacerlo en una escalera, una silla o un sofá. Un lugar donde no tenga
distracciones.
- Cuenta el tiempo con un reloj. El tiempo de espera no debe
superar la edad que tenga el pequeño y nunca más de 5 minutos aunque pasen
de los 5 años. Más tiempo solo hará que se quiera levantar sin pensar en
lo que ha ocurrido, además deberás estar pendiente y no dejarle totalmente
solo. Puedes poner una alarma para que sepa que hay un tiempo concreto.
- Debe ser aburrido. El tiempo para pensar debe
ser aburrido, aunque estés pendiente no debes hablar con él hasta pasado
el tiempo que entonces empatices con él, con la situación y busquéis una
solución.
- Cuando suene la alarma,
acércate a tu hijo y habla sobre lo ocurrido. Dale todo tu amor y buscar
una solución a lo que ha pasado, necesita tus orientaciones y tu cariño
para mejorar su conducta.
Alternativas
posibles al rincón de pensar
- Reforzar
comportamientos positivos.
- Utilizar el lenguaje positivo.
En lugar de decir
lo que NO está bien y lo que NO debe hacer, se puede hablar desde un enfoque
mucho más positivo. Por ejemplo, en lugar de decir a un niño cosas como: ‘No
podrás salir a jugar hasta que te hayas puesto los zapatos’, se puede decir de
otro modo mucho más motivador: ‘Cuando tengas los zapatos puestos podremos ir a
jugar al patio’. Los niños de esta manera se sentirán mejor para cooperar.
-
Después de la tormenta
siempre llega la calma.

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